Una PDA con un GPS en un coche circulando por la calle no puede calificarse de otra manera que de un invento. Probablemente un invento medianamente satisfactorio para muy determinadas ocasiones, pero a todas luces un invento completamente ineficaz en la inmensa mayoría de ellas. Más aún habiendo herramientas muy razonables, específicas para esos menesteres.
Quisiera explicar unas cosillas, aprovechando el post y que trabajo en este sector, para el que no las sepa.
Un sistema de navegación funciona de la siguiente manera:
Un receptor (recordad qué es un receptor, por ejemplo de FM) va conectado a una antena (como la radio, vamos). Ese conjunto receptor-antena solamente recibe señales de una "emisora", no como la radio que puedes ir sintonizando aquí y allá.
En realidad recibe señal de un montón de emisoras dispuestas en satélites diferentes que están dando vueltas con la tierra.
Las emisoras, en este caso, no hacen más que decir todo el rato, simplificando mucho, claro: "Soy la emisora nº 2 y hoy es fecha tal y ahora es la hora exacta cual". Así cada segundo y todo el día. Y todas ellas a la vez.
De esta manera el conjunto receptor-antena captan estas señales y las procesa, dando como resultado la posición relativa a los satélites.
Para poder determinar con una mínima exactitud la posición necesita de la señal, a la vez, de varios satélites. Cuantos más, más fiable la posición. Casi seguro que es buena a la que veamos 5 satélites o más en un determinado momento.
Al igual que un receptor de radio FM normal y corriente, un receptor de GPS no siempre tiene "cobertura". Es más, pocas veces tiene una cobertura plena fuera de un buen descampado, sin montaña alguna alrededor. En ciudad muchas veces es practicamente imposible conseguir visibilidad plena si no es en las grandes y anchas avenidas, y más probablemente en la confluencia de las avenidas (más espacio abierto). Eso es así porque a diferencia de las ondas de radio, que son capaces de dar la vuelta a una esquina, y atravesar paredes, etc, las de GPS son mucho más sensibles a los obstáculos, sobre todo si tienen componentes metálicos.
A por otra cosa: Si al receptor con su antena les añadimos un ordenadorcito que disponga de una cartografía y un interfaz para el usuario disponemos de un navegador. Pero un navegador dentro de un vehículo, con el techo metálico del vehículo a un metro por encima de la antena, o con ésta encima del salpicadero, a tres centímetros de las escobillas metálicas del limpiaparabrisas (como he visto a algunos usarios al poner la antena en la parte más adelantada del cristal, encima del salpicadero) y sin conectar a ningún sitio más que al receptor con su antena no es la mejor solución ni de lejos. Y por ciudad ya ni hablemos: majara perdido el aparato apuntando todo el rato a Finlandia.
Y es que un navegador para automóvil que se precie, además de al receptor GPS con su antena, va conectado a una señal de velocidad del vehículo y a un giroscopio.
Esto es muy importante, pues habitualmente, en un coche circulando, y aún con la antena montada en el mejor sitio posible (encima del techo, encima del maletero, tipo BMW, dentro de algún plástico lejos de metal...) la recepción de señales correctas (muchas son descartadas por incorrectas por el propio navegador al haber rebotado antes en algún otro sitio, por ejemplo y estar desfasadas, y esto ya según el software) puede producirse cada muchos segundos, de manera que nos saltamos facilmente una salida de la autovía, una calle, etc.
En los navegadores de vehículos -en los buenos supongo, no los conozco todos, claro- el sistema de navegación se basa en gran medida en las señales de velocidad y en el giroscopio. De esta manera determina el navegador por dónde vamos exactamente. Y con su sistema de recepción gps RECTIFICA LOS DATOS ANTERIORES. Así no se equivoca NUNCA. Al arrancar el coche va tomando datos GPS hasta determinar la posición. Y a partir de ese momento va atendiendo a la señal de velocidad para saber los metros que vamos recorriendo y al giroscopio para saber si hemos girado hacia un lado u otro. Si recibe señales buenas del GPS rectifica los centímetros o metros que haya errado en el cálculo anterior. Si no sigue con esos datos. Sobre todo en ciudad, se puede tirar el navegador recorriendo varias callejuelas estrechas (donde casi nunca hay recpeción o es casi nula) girando varias esquinas hasta que encuentra señal GPS de nuevo.
Así son capaces hoy día los navegadores buenos de avisarte, mientras adelantas a un camión que te obstaculiza la vista de la salida de la autovía que quieres tomar, de: (voz) "Se aproxima una salida en seiscientos metros" (en pantalla) 400m, 300, 200, 100, 90, 80, 70, 60, 50... (voz) "Gire ahora". O de señalarte la distancia a la próxima curva y lo cerrada de la misma en condiciones de niebla.
Cosa que una Palm o cualquier otro invento es imposible que alcance a hacer.
Además, existe una cosa que se llama TMC (Traffic Message Channel), que es un servicio de la DGT (DGT en España, en el resto de paises cada policía de Tráfico) a algunas emisoras de FM. Algunos navegadores llevan integrados este sistema, de manera que donde al principio se usaban los navegadores para ir a donde no sabías cómo ir, ahora pasan a usarse para evitar atascos. Este servicio es ideal para zonas del extrarradio de las grandes urbes y para traslados fuera de ciudad (en ciudad el tráfico depende de las policías municipales y a tanta coordinación no llegamos aún). Yo lo uso cada día para volver a casa desde la oficina: según el tráfico me lleva por un sitio o por otro. Esto es graduable por el usuario y llega a ser terriblemente eficaz.
Y otra cosa es el precio: Radio-CD-Navegador con TMC (con cargador de CDs y manos libres opcionales a controlar desde el mando del volante original del coche) vale 600 euros.
El que quiera uno, me mande un email y le envio propaganda
