El coche estéticamente era perfecto para mí... la combinación de colores exacta, negro con el interior tapizado en cuero de color vainilla tostada... insuperable.
Todo empezó el miércoles 16 a las 21.30 horas, cogí el coche en Orense y me fui con Viviana a Vigo. Hasta las 2 de la mañana estuve con él por algunas carreteras reviradas, sin desconectar jamás el control de estabilidad porque estaba lloviendo sin parar... a velocidades como las que se va con cualquier coche, el 911 es sin duda más fácil de conducir que cualquiera. Es como hacer llevar la bolsa de la compra a un campeón de alterofilia... ni se entera. Una verdadera madre incluso con el asfalto mojado.
Entre las 2 y las tres me dediqué a leerme el manual de instrucciones del coche para aprender a manejar todo, el navegador, el teléfono integrado, el sistema de PSM... todo, en apenas una hora dominas el coche como si fuese tuyo desde meses, todo muy sencillo de manejar, nada de complicaciones. El sueño podía conmigo, llevaba 3 días durmiendo fatal con la emoción de disponer de semejante aparato... así que al garaje y... no, no podía dormir dentro de él que si no lo habría hecho
Al día siguiente llevé a Viviana a recoger unas cosas antes de ir al curro, la dejé en su trabajo y a disfrutar del coche ahora que sabía para qué valían todas las teclas.
El coche tiene un control de estabilidad que no tiene nada que ver con nada que haya probado, deja que el coche tenga algo de deriva, en ningún momento peligrosa, pero que no te deje el coche parado completamente en una rotonda mojada como suelen hacer los ESP de los coches más normales.
En el cuadro hay una tecla que hace que la suspensión se endurezca, además proporciona una respuesta más instantánea al acelerador y modifica la gestión del sistema de admisión y distribución variable de modo que transforma el motor ( un verdadero percherón ) en algo más puntiagudo, y el sonido te vuelve loco... hace hervir la sangre y la cabeza.
El ESP modifica un poco su gestión y te deja aún más libertad, pero siempre muy conservador y seguro... subidas de adrenalina controladas.
Es facilísimo ir muy rápido con el coche, aunque no dejan de notarse bamboleos de la parte trasera en las típicas curvas parabólicas de las autovías.
Los que tengan afición por la aeronáutica saben que para que un caza sea maniobrable y muy rápido de reacciones se busca que su diseño sea inestable, algo estable es aquello que presenta una resistencia a variar su estado... el porsche es en ese sentido muy inestable. En plena curva dando gas a fondo el coche tiene una motricidad bestial, no eres capaz de hacerle perder rueda, por ello el morro tiende a abrir la trazada, nada exagerado pero le notas que el coche quiere seguir recto, aunque la curva la está tomando perfectamente, si no te gusta por donde vas basta con levantar el pie ligeramente y el morro cierra la trayectoria con una precisión asonbrosa, si lo haces muy brusco entonces puedes despegar la trasera del suelo y el ESP te corta el rollo. La maniobrabilidad del coche es fuera de serie. La estabilidad es muy baja precisamente por su tremenda agilidad ( y eso que el angelito pasa de la tonelada y media ) , pero por lo que la gente suele entender estabilidad ( poco balanceo, motricidad...) el coche es un fuera de serie.
Dentro es una berlina de lujo, a 140 km/h lo único que se oye en sexta con el motor a 3000 rpm es el sonido de los rodillos que lleva... unas 305/30-19 son imposibles de insonorizar. En cuanto subimos el motor por encima de las 4000, el aullido que emite te impide levantar el pie del acelerador, no quieres que el concierto que llevas en la espalda se acabe nunca, y por supuesto, el equipo de audio Bose con mil altavoces lo encuentras un estorbo que siempre llevarás apagado.


