8.00 a.m.
Publicado: Jue Mar 31, 2005 8:59 am
Es lo que tiene el anonimato de las grandes ciudades, que al ser animales de costumbres, camino cada día por las mismas calles, por delante de los mismos comercios, me cruzo con la misma gente y veo circular los mismo coches. Y esto pasa día tras día laborable, y apenas conozco nada de nadie.-
Entre el sopor de la rutina, salgo del metro medio dormido cada mañana, en Plaza Urquinaona y me dirijo caminando a mi puesto de trabajo, calle Pau Claris arriba.-
Allí me cruzo con personas a las que conozco visualmente, las cuales nos miramos de forma disimulada, no sé de donde vienen ni a donde van. No sé que es de su vida, ni que pensaran de mí, pero quiero suponer que deben tenerme presente, por que son ya muchas mañanas desde hace mas de dos años.-
También veo los mismo coches correr Pau Claris abajo. Veo mucho coche nuevo y anodino que se difumina de forma rápida por mi poco interés, pero entre tanto “electrodoméstico”, se ven pasar algunos coches que consiguen hacerse notar. Veo algún que otro Volkswagen Golf de antes del ’91 cumplir de forma honrosa su uso diario, veo también algún que otro Audi 80 Turbodiesel gruñir con su sonido pre-TDI, e incluso me admira una furgoneta Mercedes amarilla cargada hasta las trancas de sacos de patatas que reparte por los restaurantes de la zona. Me sorprende como a pesar de su color gastado, de tener ya un uso de años, arranca a la primera en las mañanas mas frías (ese estupendo motor 5 cilindros diesel, eterno).-
Pero esta claro, y es el motivo de este relato que a las 8.00 de la mañana baja puntual un Saab 900 Pre-GM que hace la delicia de mis ojos y destierra el sueño y el bajo animo de esta ultima época que estoy pasando.-
Es un S 16 válvulas, de color gris con llantas de aleación y tres puertas. Baja a una velocidad prudente, dejando sonar ese motor. De frente me da la sensación a veces de ser un coche robusto, una especie de panzer, sensación que acentúan sus ópticas. Pero de lado, y viendo ese estupendo “culete” que tienen todos, me doy cuenta que ya no se hacen coches así, con esa línea, con esa concepción de ser algo único, distinto: diferente.-
Tampoco se nada de el. No se nada de su dueño, de donde viene ni a donde va. Se ha convertido en parte de mi paisaje urbano cotidiano.-
Llevo muchas mañanas viéndole pasar y me recuerda que tengo algo pendiente, que es algo que me queda por hacer en esta vida, entre otras muchas cosas, como es conducir y poseer uno igual.
Poco a poco he ido cumpliendo mis deseos, a veces por suerte otras muchas por cabezonería pura. Espero que esta vez no sea menos, al menos este “mi” Saab me lo recuerda cada día.-
Entre el sopor de la rutina, salgo del metro medio dormido cada mañana, en Plaza Urquinaona y me dirijo caminando a mi puesto de trabajo, calle Pau Claris arriba.-
Allí me cruzo con personas a las que conozco visualmente, las cuales nos miramos de forma disimulada, no sé de donde vienen ni a donde van. No sé que es de su vida, ni que pensaran de mí, pero quiero suponer que deben tenerme presente, por que son ya muchas mañanas desde hace mas de dos años.-
También veo los mismo coches correr Pau Claris abajo. Veo mucho coche nuevo y anodino que se difumina de forma rápida por mi poco interés, pero entre tanto “electrodoméstico”, se ven pasar algunos coches que consiguen hacerse notar. Veo algún que otro Volkswagen Golf de antes del ’91 cumplir de forma honrosa su uso diario, veo también algún que otro Audi 80 Turbodiesel gruñir con su sonido pre-TDI, e incluso me admira una furgoneta Mercedes amarilla cargada hasta las trancas de sacos de patatas que reparte por los restaurantes de la zona. Me sorprende como a pesar de su color gastado, de tener ya un uso de años, arranca a la primera en las mañanas mas frías (ese estupendo motor 5 cilindros diesel, eterno).-
Pero esta claro, y es el motivo de este relato que a las 8.00 de la mañana baja puntual un Saab 900 Pre-GM que hace la delicia de mis ojos y destierra el sueño y el bajo animo de esta ultima época que estoy pasando.-
Es un S 16 válvulas, de color gris con llantas de aleación y tres puertas. Baja a una velocidad prudente, dejando sonar ese motor. De frente me da la sensación a veces de ser un coche robusto, una especie de panzer, sensación que acentúan sus ópticas. Pero de lado, y viendo ese estupendo “culete” que tienen todos, me doy cuenta que ya no se hacen coches así, con esa línea, con esa concepción de ser algo único, distinto: diferente.-
Tampoco se nada de el. No se nada de su dueño, de donde viene ni a donde va. Se ha convertido en parte de mi paisaje urbano cotidiano.-
Llevo muchas mañanas viéndole pasar y me recuerda que tengo algo pendiente, que es algo que me queda por hacer en esta vida, entre otras muchas cosas, como es conducir y poseer uno igual.
Poco a poco he ido cumpliendo mis deseos, a veces por suerte otras muchas por cabezonería pura. Espero que esta vez no sea menos, al menos este “mi” Saab me lo recuerda cada día.-