Rozando lo cursi, aunque con ánimo poético, diríamos que la ciudad llora la marcha de uno de sus asiduos paseantes.
Arrancado de las mismas puertas del "infierno", tras casi dos años y 9000, siempre 9000'les ?, kms. de lenta recuperación, con algún que otro sobresalto que le puso al borde de convertirse en donante de órganos en favor de su hermano Tricky, salvado por el cariño de los miembros de este Club, con la llegada de otros verdecillos rescatados de un futuro no muy alagüeño, mucho más delicados que él,...después de tantas aventuras, ha llegado el momento de que inicie una nueva etapa.
Pese a su aparente fealdad (o precisamente por ella), sus años y sus achaques, sigue siendo deseado.
Incluso, por jóvenes que no habían llegado a nacer cuando “ellos”, los 900 PreGm, llevaban recorridos ya cientos de miles, millones de kms…
Hoy, han venido a por él.
Convergen las ilusiones de unos y la esperanza de otro.
Esperanza de proporcionar al “nuevo” las mismas satisfacciones que a sus anteriores conductores (al último en particular).
Esperanza de que lo sigan cuidando bien, queriéndolo como se merece.
Esperanza de que los 168.000 kms. recorridos hasta ahora, sean tan sólo los primeros de otros tantos.
Esperanzas que coinciden con las ilusiones depositadas en él por su joven propietario, que ha tenido que vencer obstáculos de todo tipo para poder ver cumplido en el plazo previsto su sueño…
En contra de los elementos, lo ha conseguido. Y Shrek tiene nuevo dueño.
Próximamente, será él, el joven venido de lejos, quien lo “re-presente” y de cumplida cuenta de sus sensaciones a bordo y de las sucesivas mejoras que le introduzca. En su maletero, lleva consigo unas bonitas llantas que le han regalado sus hermanos, para que las luzca en su nuevo destino; tal vez se las pongan por primavera, tal vez antes.
Quizás le devuelvan aquél aire acondicionado que hace tiempo dejó de funcionar.
Y, seguro que, algún dia, volverá a pasear por su Donostia querida.
Ahora, desde una mezcla de sentimientos, en la que predomina la tristeza, sólo me queda agradecer a Shrek su gran nobleza, su inmejorable comportamiento ante cualquier circunstancia (lluvia, nieve, montaña, frío, calor,…) en este tiempo de permanencia en la “familia”, su generosidad con sus hermanos Tricky y Shrek II, sus “atenciones” con la bella Fiona,…no del todo correspondido.
Estoy seguro que seguiremos teniendo noticias suyas, de la mano de su nuevo “boss”, que ha prometido mimarlo otra larga temporada.
Llueve sobre San Sebastián y Shrek, ya no está …
Pronto reaparecerá!


