¡Vaya cartita, pardiez!
Incoherente en su planteamiento y en su desarrollo. Esto constata una realidad que sufro cada día en mi trabajo: CADA CLIENTE TIENE LA PUBLICIDAD QUE SE MERECE.
Me explico, posiblemente la persona que escribió la carta no sea esa tal Belén, sino un redactor publicitario de la agencia. Luego, los "mendas" de marketing entraron a piñón modificando el texto según "sus" criterios personales, que –por desgracia– muchas veces tienen más que ver con sus posibilidades de trepar en la empresa que con responder a verdaderos criterios comerciales.
Todo esto suele venir agravado por el distanciamiento de esos señores de marketing con los auténticos motivos por los que los humanos de a pie nos compramos un SAAB.
El resultado: lo podéis comprobar en ese bodrio de carta y en numerosas campañas que se aprueban continuamente en base a criterios alejados a lo que la profesionalidad publicitaria y los objetivos reales de mercado aconsejan.
¿Esa tal Belén (o la persona que autorizó la redacción de esa carta) conduce un SAAB? Seguro que no, pero si lo hace no tiene ni la más puñetera idea de todo lo que supone y que nosotros en este foro representamos.
Perdonad este discurso-desahogo, pero cuando compruebo lo mal que se están planteando muchas campañas publicitarias (cuyo objetivo, no nos engañemos, es vender tal o cual producto), se me altera el pulso y me sube la tensión peligrosamente...
Como bien habéis deducido, yo soy publicitario.
Nota: si hay alguien de marketing por aquí, que me perdone si su caso no es el que describo. Pero es que esto pasa cada día más a menudo de lo que os podéis imaginar (y en empresas de muuucho renombre...)