Como habeis dicho varios, hay dos temas fundamentales: uno es hablar del accidente, y otro volver a montarse en el coche (o en la moto, o en la bici, o en lo que sea).
El día que tienes el accidente (con pocas secuelas físicas en mi caso, gracias a Dios... y a Volvo

) te ves entero y, como encima eres joven, piensas que eres invulnerable y que
nada te puede matar 
. Ese mismo día, o al día siguiente, se hace difícil volverte a poner al volante de un coche, los primeros minutos vas flotando

, como si vivieses en una dimensión paralela

.
Pero conforme pasa el tiempo y vuelves a la rutina, empiezas a darte cuenta que lo realmente difícil es hablar del accidente, aunque sólo sea para contárselo (por enésima vez

) a alguien. Y, sobre todo, lo más complicado es HACER AUTOCRÍTICA y ser capaz de averiguar, o al menos de plantear, por qué cojones pasó lo que pasó...
Es muy fácil echarle la culpa a la lluvia, a la tracción trasera, a la curva, al pu*o convoy militar que iba a 20 por hora

. De hecho es tan obvio que el 99% de la gente lo hace. Hasta que caes en la cuenta de la incongruencia que supone decir "el coche se fue de atrás"... c**o, que el coche no está vivo, hace lo que tú le ordenas, hay que ser consciente de que llueve, de que llevas un tracción trasera de casi 5 metros con un montón de jacos bajo el pie derecho, que es una carretera de montaña llena de curvas, que... ES CULPA TUYA, JODER
A partir de ese momento, cumples varios años de golpe y empiezas a conducir mejor (a buen entendedor pocas palabras bastan

)
Cuídate, Ruth (y cuidado con las pizzas

)