El Boss me sacó de mi "cuna" prontísimo

y a las 10 estabamos como un clavo en Plaza de Castilla. Allí nos esperaba Arizón con su cabrio amarillo

y su mujer como copiloto, y un poquitín después apareció el viggen azul electrico de Dafas.
Abrió la marcha el cabrio amarillo, que por el color era facil de seguir, cabrioloco y su inseparable Luis Moya (un servidor) después y por si lo del "latigo" a alguien le tocaba correr para mantenerse en el grupo, cerraría este Dafas con sus tropecientos CV.
Esos tres locos empezaron el camino suave, para no perderse,

pero como no se perdían ivan cada vez más deprisa.

distancia de seguridad la justa 8) para evitar que se metiese alguien entre medias y luego forzase adelantamientos raros, y cuando nuestra mini caravana adelantaba a alguien zum, zum, zum. El de cabeza al verse bien seguido por el resto fue dando cada vez mas alegria y seguimos zum, zum, zum.
En el Km. 103 paramos a estirar patas y desayunar ( y a calmarse, no se puede decir a que hora paramos, para evitar que alguien saque medias)

A Niko -Samer - lo dejamos "tirado" en Madrid, bueno nos dejó él, pues cuida su coche y no sobrepasa velocidades permitidas, así que salió más tarde y a su ritmo.
En Medinaceli nos desviamos hacia Almazán, Frank nos esperaba allí.

Carretera de doble sentido pero con camiones. El radar de la guardia civil nos cazó a 80 por hora, como tres niños buenos, en una linea continua esperando tras dos camiones a poder adelantar, un km más atras y le habrían quitado el carnet de conducir hasta al abuelo de Cabrioloco.

¡Que bochorno habría sido para el club!
¡que ejemplo!
Otra paradita en Almazán, y en un minuto aparece otro Saab, Frank.

La puntualidad es una virtud, pero en este club no te dejan ni levantar la patita en un arbol.

¡Os quereís enterar de que los caniches tienen necesidades fisiológicas como todo el mundo!

Si esto lo dice una de las chicas paraís más rato, pero si es un caniche, ale, a hacer pis deprisa y corriendo....
Innae nos llama por telefono "¿Por donde estais?" Nos encontraremos dentro de un rato. "¿Ya estaís aquí?" En un plis plas ya somos cinco Saabs.
Increiblemente, alguno de estos humanos sabe leer, y "además" se ha leido las instrucciones de Alvaro y antes de darnos cuenta estamos en Pamplona, en E Leclerc.

Me cabreo, me cabreo y me cabreo. Me deján encerrado en el cabrio, desconectan la alarma, para que no pueda montar un "poyo" y se van todos con Alvaro a ZAMPAR
Así que hasta que se me pase el cabreo no sigo
