¿Nocilla?
Aquí en provincias la nocilla era un bien de lujo. Plalin o tulicrem compañero.
Recuerdo mi primer día de colegio por que mi Madre me compró a la salida un tronquito

el primer y último tronquito. Las zapatilla eran Tao, azules de lona, y las botas gorilas, con su escudo verde. El clase me quedo con la macetita del garbanzo que nunca me agarró, y con las guerras entre clases en el recreo. Bien Pipi, a mí me ponía la anika. También Mazinguer, Wiki, heidi. El orzo wey ese era más cansino que matar un guarro a besos. Más tarde, la bola de cristal, sin duda uno de los mejores programas de televisión.
Recuerdo las Koreanas, verdes y azules, cazadoras y tres cuartos, las botas Katiuskas, los charcos y el barro en las calles aún por asfaltar, y de las tías

. Ahora cuando de higos a brevas te cruzas con algunas de ellas, nos saludamos muy gratamente, normalmente se casaron antes que yo y con gente de otros barrios o de fuera del pueblo. De mi promoción, digamos que tres sextos con más de 40 alumnos, sólo recuerdo 5 personas que estudiaran en la universidad, y de ellos sólo dos con carreras de cinco años. Qui si un hijo era un bien de lujo en la capital, aquí en provincias un hijo era un bien de primera necesidad, y con catorce años ya estaban currando, tenían que meter dinero en casa. He visto como gente que se hubieran pasado por la gorra cualquier ingeniería de la época, con catorce años estaban poniendo ladrillos:
- te acuerdas de la calle Capitán.
- si que me acuerdo, y de las virguerías que hacíais con la goma.
- Tú eras de los más traviesos, y nos quitabas la goma.
- Sí, y tu me encajaste un balón de Kurtis nuevecito de los reyes a postas en el pajar de Frasquito.
- Y luego, si nos descuidábamos, nos tocabais el culo, ¿te acuerdas bribón?
- Sí, y de las ostias y arañazos también. Que no se como no me quedé calvo. También os protegíamos de los de la calle de al lado.
- Es verdad

me alegro de verte capitán, ese pequeño diablillo tiene a quien parecerse, (se suelen emocionar, eso sí, los consortes se quedan algo serio, al igual que mi mujer)
- Yo también me alegro de verte,
No pasa lo mismo con las compañeras del bachillerato o la carrera.
Pero si hay algo que recuerdo y añoro con nostalgia de esa época, son los partidos, los sábados a las cuatro de la tarde, en blanco y negro, del Cinco Naciones

, es curioso, lo veía con mi abuelo Pedro. No creo que llegara nunca a enterder las reglas de juego, pues no fue a colegio alguno, analfabeto, pero le gustaba el rugby. También le gustaba el fútbol, era del Bilbao, muy alto para su época, y tenía una mano que como te metiera una ostia, aunque fuera en el trasero, te quedaba listo para todo el día. Aunque su medio de represión preferido era el cinturón. Un buen correazo así entre las nargas sin anestesia y sin dada....surtía efecto rapidamente. ¡No pasaron nada esa pobre gente!
Oye, Dalai. Yo siempre iba con Escocia, ¿no iría usted con francia otra vez, no?
Muy buenas noches.