Solo había un pequeño problemilla, el volante venía sin el acople, pero como disponía de uno de la marca MOMO (con su correspondiente volante de piel gracias a Cresslime) pensé en utilizarlo. Segundo problemilla, la separación entre los tornillos del MOMO es distinto de los del Nardi, el reto aumentó mi motivación y las ganas de ver el volante puesto en el coche, así que me puse manos a la obra.
Por una casualidad de la vida resulta que los 6 tornillos que sujetan el volante van colocado de manera que uno de ellos queda colocado en lo más alto en el MOMO, por el contrario el Nardi los lleva girados 30 grados de manera que en lo más alto quedan dos tornillos. Simplemente hay que hacer unos nuevos taladros y roscarlos a la nueva medida para tener una piña de volante que vale para los dos tipos de volante más comunes.
Conclusión: sin amigos no somos nadie


