Bueno, malvados, veo que aprovecháis la mínima para meteros con el personal

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Si yo a lo del TRUÑING fui para ver que no se hiciera ninguna abominación con un SAAB y, de paso, comprobar las reducidas dimensiones de los trapitos de las tuneras que acompañaban los "coches personalizados" del personal...
Sigo con el relato: CAPÍTULO 1: ENTRENAMIENTOS SIN CUARTA.
Viernes, 17/9/2004
17,05 h. Circuit de Catalunya
BOX 30.
¡Qué nervios! Tenemos a punto el coche, mecánicos, pilotos y demás estamos listos para iniciar los entrenamientos clasificatorios. El turno de pilotos ya estaba establecido y la pista estaba abierta para hacer tandas libres preparatorias con los coches.
17,15 h. Sale el vehículo número 39 del box 30 entre gritos de ánimo de todo el equipo dispuesto a arañar segundos al cronómetro... RRROOOOARRRR!
17,25 h. Vuelve nuestro bólido a box después de haber realizado apenas 3 vueltas con unos tiempos, digamos, discretitos... Nos volcamos sobre el piloto y, sin darle tiempo a salir del coche, una pregunta se abate sobre sus orejas: ¿POR QUÉ COJONES ENTRAS A BOX?. Respuesta cabreada: "La cuarta marcha no entra ni pegando patadas a la palanca".
Cariacontecidos, los mecánicos intentan averiguar qué pasa con el cambio.
Primera, bien. Segunda, ok. Tercera, perfecto... Cuarta, ¡PLONK! Quinta, de p.m. Una voz dice: "Esto va a ser cosa del sincro". A lo que otra voz responde: "Qué carajo el sincro, ¡pero si hicimos el cambio nuevo la semana pasada!". Con lo que aún nos quedamos más alucinados, mientras tanto los entrenamientos clasificatorios ya han empezado y nosotros sin cuarta.
Decisiones urgentes: recuperar el cambio antiguo, abrir el cambio nuevo y reparar lo antes posible el coche. En la pista los coches iban conquistando sus posiciones en la parrilla de salida y nosotros nos ibamos consolidando en las últimas posiciones. ¡Snif!
Los mecánicos echaban humo y el resto estábamos sin saber qué hacer, excepto ver como pasaba el tiempo. Un compañero y yo estábamos paseando entre los boxes de los otros equipos cuando pasamos delante del equipo oficial Hyundai, veo a una persona que conozco, nos saludamos, le explico lo que hago allí y el problema que tengo. Entonces, el colega ofreció la ayuda de uno de sus ingenieros: ¡ALBRICIAS! Cogimos al interfecto al vuelo y lo llevamos en un plis-plas a nuestro box, donde los mecánicos ofrecían en directo una clase práctica a los asistentes de los componentes y engranajes que se esconden en el cambio.
El ingeniero de Hyundai, una vez recuperado el aliento y viendo el estropicio, sentenció: "las arandelas del sincro de la cuarta están colocadas al revés, por eso no entra esa marcha" (o algo así, que me perdonen los que entienden de estas cosas si he dicho alguna burrada). Entre sonrojos por parte de los mecánicos y agradecimientos infinitos por parte del resto, marcha el ingeniero-salvador después de ser agasajado con un par de whisquitos en nuestro motorhome.
Total, que se nos hizo las 22,30 h. cuando acabamos de tener a punto de nuevo el "bólido" número 39. Tuvimos que hacer una instancia oficial al Comisario de la prueba para que nos autorizara salir a pista para probar la reparación y rodar con los pilotos. Los entrenamientos clasificatorios habían acabado y la pista estaba abierta para los entrenamientos nocturnos libres, que finalizaban a las 00,00 h.
En fin, que os podéis imaginar nuestro lugar en la parrilla: los últimos, tan sólo teníamos por detras a los coches de los comisarios que cierran la formación, por delante teníamos a 65 coches, 24 horas de carrera y las ilusiones todavía intactas por finalizar en alguna meritoria posición.
PRÓXIMO CAPÍTULO: "No está mal eso de ser el farolillo rojo"
Os adjunto otra foto de nuestro Hyundai Accent que, aunque maqueao y preparao, no estaba tuneao (¡faltaría más!).