El coche a las mil maravillas salvo dos cosillas:
Una, que subiendo los Alpes Centrales, en una rampa kilométrica en la que pillé tremendo atasco, y al cabo de más de un cuarto de hora de circular a 10 kms/h detrás de un camión, me tuve que parar por la temperatura. Tampoco estaba la aguja marcando rojo, pero ya iba por tres cuartos y me paré un ratito. El resto del viaje de temperatura incorrecta nada de nada. Eso sí, hablamos de que me fui a pasear por el norte de Europa, que por las noches había que ir con chaqueta gordita, y que éramos dos y sin mucha carga. Quizá le toque un lavado de circuito, como comentáis (Esto al hilo del post de las temperaturas)
La segunda fue un poco peor (o mejor según se mire, ya veréis). Volvía a casa ya, y a la altura de París veo que se enciende la lucecita de la batería. Ufff, me imagino lo peor: alternador. Me paro y llamo a asistencia en carretera. Al final era el regulador. Poco más de 60 euros por la pieza y 30 por la reparación en un servicio oficial Saab en Nantierre, a las afuera de París -precios de piezas y mano de obra como en España, ¿eh?
Lo mejor el último tramo que me marqué. Al llevar un par de días de retraso sobre lo planeado por nosotros (tampoco me importa demasiado, aún sigo de vacaciones), cuando nos dieron el coche en París decidí volver del tirón: París-Tolouse-Barcelona-Valencia de tacada. 1.492 kms en 13 horas parando solo a por café, sandwich y gasofa unas tres veces. Jijiji, me sentía en un anuncio de BMW: la tipa sobando, nadie que me de beber, nadie que me moleste... ¿Me gusta conducir?



