-iceman- escribió:...hay diferencia entre el ruido del motor y el sonido del motor,...
EXACTO.
Seguro que te gustará leer este artículo que he encontrado, y que transcribo a continuación:
El Saab 9-3 Sport Sedán en detalle: sólo el sonido correcto
La participación de Stefan Svedhem en el desarrollo del Saab 9-3 fue muy simple: convertir el ruido en sonido. Su papel fue el de asegurar que las mejoras en los niveles de ruido, vibración y aspereza (NVH – noise, vibration and harshness) igualara, como mínimo, a los progresos
realizados en el comportamiento dinámico del tren de rodaje. Eso significaba eliminar ruidos no deseados, pero también requería una “gestión de la sonoridad” sofisticada o, como prefiere decir Stefan, “transformar el ruido en sonido”.
“El ruido es algo habitualmente indeseable e irritante”, comenta Stefan, Director del Centro de Sonoridad y Vibraciones de Saab,
“mientras que la sonoridad es algo que apreciamos y percibimos de forma positiva”. El trabajo de Stefan y su equipo incluyó desde eliminar chirridos y traqueteos, y comprobar la calidad de los “clicks” de las teclas, hasta asegurarse de que los sonidos provenientes de la carretera y del motor fueran los “adecuados.
Además de grabar cientos de horas desde diferentes posiciones dentro del habitáculo, el equipo también utilizó un potente modelo de ordenador de elementos finitos. Con más de 400.000 elementos, éste fue la herramienta principal para combatir los ruidos estructurales y las vibraciones en el interior del coche.
“Hemos hecho notables progresos con los sonidos de baja frecuencia, por ejemplo el típico traqueteo/ruido sordo de la carretera que se transmite a través de la suspensión” , comenta Stefan,
“y lo hemos equilibrado con aislamiento mejorado para sonidos de alta frecuencia, tales como el de las ruedas y el del viento”. Un buen NVH no significa necesariamente eliminar todos los ruidos, ya que la sonoridad del motor o de la carretera puede significar una señal relevante para el conductor. Éste se sentiría totalmente desorientado si se lo introdujera en un “vacío de sonido” completo.
“Nuestro trabajo como la sonoridad”, añade Stefan,
“habitualmente involucra los que denomino las tres ‘I’. Información, en la que el conductor debería escuchar lo que espera, como la puesta en marcha o la operación de una tecla. Impresión, en la que los ruidos deberían convertirse en sonidos agradables, como cuando el motor es acelerado o cuando las puertas se cierran con solidez. Finalmente, está la irritación, y ésta la producen los ruidos que no queremos escuchar en absoluto, como el sellado defectuoso de una puerta, o los chirridos y traqueteos” .
Y aquí se acaba el artículo, justo en el momento que iban a hablar de los "grillos"
Saablu2