Bievenido a km77.com Charlye93.
Aqui os pego la prueba que le han hecho en
www.km77.com http://www.km77.com/marcas/saab/9-3_02/18t_p/texto.asp
Suave, cómodo y rápido, pero no «sport»
El Saab 9-3 Sport Sedán, con el motor de 150 CV, es un coche muy recomendable bajo distintos puntos de vista. No es, en cambio, un coche «deportivo», como parece indicar su nombre . Esto es una característica, no un defecto.
La versión 1.8t Ecopower está a la venta con acabados Linear, Arc o Vector, desde 26.300 hasta 29.500 €. Con cambio automático cuesta 2.000 € más.
Cuesta exactamente lo mismo que la versión Diesel 2.2 TiD de 125 CV de potencia. El Diesel consume menos, pero el gasolina es más rápido y vibra menos. El que se decante por el Diesel comenzará a ahorrar dinero desde el primer kilómetro (km77.com publicará el próximo jueves 31 unas impresiones de conducción del Saab 9-3 2.2 TiD).
Tiene un interior muy bien hecho y cuidado, a la altura de coches más caros como un Audi A4 o BMW Serie 3, e incluso mejor que un Volvo S60. Con relación a otras berlinas de este tamaño, le falta espacio, especialmente para las piernas en las plazas traseras.
No es el más más indicado para quien quiera el coche más estable de esta categoría. Sí es recomendable para quien quiera un coche suave, poco ruidoso y confortable por suspensión.
El Saab 9-3 Sport Sedán 1.8t Ecopower Linear es menos costoso, a igualdad de equipamiento, que un Audi A4.
Un A4 1.8 T cuesta 29.550 € y un A4 2.0 FSi, 28.660 €. Ambos tienen de serie más equipamiento que el Saab. La versión más barata del Saab 9-3 (Linear) no tiene de serie alarma (390 €), control de estabilidad (500), faros antiniebla (270 €), llantas de aleación (820) ni ordenador de viaje (610).
Un BMW 318i Berlina, con un equipamiento similar al Saab, costaría 28.000 €. Un Volvo S60 2.4 (170 CV) tiene un precio muy similar al 9-3 1.8t (26.577 Euros).
El 9-3 da un aspecto de calidad semejante al que dan un Audi A4, o un BMW Serie 3. Me parece claramente mejor que otros coches de cuatro puertas y tamaño similar como un Mazda6, Ford Mondeo, Citroën C5, o Nissan Primera. Más cerca están un Volvo S60 y un Volkswagen Passat, pero creo que no llegan al nivel del Saab.
Todo el salpicadero está hecho con plástico y espuma, un material que muchas marcas reservan para las partes más visibles. También es de este material el recubrimiento interior de las puertas, incluso en su parte más baja, que normalmente es de plástico duro y poco tratado.
Hay plástico pintado de buena calidad (con apariencia de estar recubierto por una capa de goma) en toda la consola central, los botones y los asideros de las puertas. Un tratamiento superficial semejante tienen los mandos de ventilación, los de la radio, el ordenador de abordo, el freno de mano, los del programador de velocidad (integrados en los mandos intermitentes) y la velocidad de barrido del limpiaparabrisas.
El único fallo de ajuste que he encontrado es una pieza en la consola prevista para meter tickets de peajes, que no queda bien enrasada con el resto de plásticos adyacentes y tiene bordes cortantes.
Los asientos dan un apoyo muy uniforme a lo largo de toda la espalda y las piernas, pero sujetan poco el cuerpo lateralmente; no hace falta ir de carreras en una carretera de curvas para notarlo. Este defecto se acentúa por la tapicería de cuero que tiene de serie la versión «Arc». Debe ser mejor sin cuero (versión «Linear») o con asientos que dan sujeción lateral («Vector»).
La mayor parte de los mandos del salpicadero están en una posición muy accesible para el conductor y tienen buen tacto. La excepción es que para manejar el ordenador de viaje hay que estirar mucho el brazo y separar el hombro del respaldo. Los mandos del ordenador pueden quedar altos (siempre he ido sentado en la posición más baja del asiento).
Los cuatro reposacabezas laterales son muy fáciles de regular bien (sólo se regulan en altura) y quedan cerca de la cabeza como tan sólo lo consigue Volvo (que utiliza reposacabezas fijos) y Renault (que no sólo son regulables en altura sino también en longitud). Cuando más cerca queden de la cabeza más seguros son, de hecho, Saab utiliza reposacabezas del tipo activo (SAHR; Saab Active Head Restraint).
El reposacabezas central de las plazas traseras queda bajo (incluso en su posición más alta) para una persona de talla media; queda a la altura de las vértebras cervicales, no de la cabeza. Además, como la plaza central está más elevada que el resto, es fácil rozar con la cabeza en el techo.
El espacio interior es proporcional a sus dimensiones exteriores, salvo por la distancia para las piernas de los ocupantes de las plazas traseras, que es muy reducida. El Saab 9-3 tiene el menor espacio para las piernas en las plazas traseras, de todas las berlinas medias medidas por km77.com.
El maletero está por debajo de la media. Ello se debe, en parte, al sistema de cierre con barras que entran en el maletero y roban mucho espacio. Otros coches de esta clase tienen un sistema de apertura con una articulación que no roba espacio al maletero.
Este nuevo modelo sigue teniendo elementos de equipamiento propios de Saab, como el «Night Panel» o el contacto de puesta en marcha entre los dos asientos delanteros. A diferencia de otros Saab, en el 9-3 no es necesario engranar la marcha atrás para poder sacar la llave.
El Saab 9-3 es suave, silencioso y cómodo. El motor hace poco ruido, y la sonoridad procedente de la aerodinámica también es baja, casi independientemente de la velocidad.
A partir de 140 km/h se escuchan ligeramente los retrovisores, pero dicho ruido prácticamente no se hace mucho más notorio a más velocidad. Permite hablar sin elevar el tono y escuchar la radio sin incrementar el volumen en un rango de velocidad grande.
Es menos manejable (más lento de reacciones) en carreteras con curvas que un BMW Serie 3, un Mazda6, un Ford Mondeo, un Nissan Primera (con motor de gasolina), un Jaguar X-Type o un Alfa Romeo 156. Es fácil de conducir, pero más subvirador que la media.
El 9-3 tiene un tacto de dirección excelente en maniobras, pero se hace demasiado suave yendo más deprisa. La carrocería no se mueve tan acompasadamente como en otros coches de tacto más «deportivo».
Tiene una suspensión que en ocasiones puede parecer un poco dura que —sin embargo— no limita ciertos movimientos de la carrocería, sobre todo de balanceo. Es más cómodo que un Audi A4 con la opción de suspensión deportiva.
Los frenos son satisfactorios para un uso normal y sólo insuficientes en un uso muy intenso (y, por tanto, anormal). La primera parte del recorrido del pedal no da mucha capacidad de deceleración.
Tiene unas luces largas excepcionales y son de bombilla halógena. Las de cruce eran de xenón en nuestra unidad de pruebas (opcionales) y también iluminan mucho y bien.
El Saab 9-3 1.8T (de dos litros de cilindrada) tiene un motor suave, silencioso y potente. Tiene unos desarrollos de transmisión largos y una respuesta al acelerador muy progresiva. No da un empujón brusco a partir de un determinado régimen cuando se pisa a fondo el acelerador, como ocurre con algunos motores con turbocompresor.
Según nuestras mediciones hechas con el Correvit, el Saab es más rápido en aceleración máxima y en recuperación que un 156 2.0 TS (155 CV), un Ford Mondeo 2.0 (146 CV), un Volvo S60 2.4 140 CV, y que un Jaguar X-Type 2.5 Sport (con 196 CV y tracción total), por nombrar algunos ejemplos. Tiene una buena relación entre potencia y prestaciones.
Aún no tenemos datos del motor 1.8T de 150 CV de potencia del Grupo Volkswagen; cuando conduje el Skoda Superb 1.8T me pareció más enérgico que el del Saab (quizá porque tiene unos desarrollos más cortos). Próximamente km77.com publicará datos de prestaciones del Skoda Superb 1.8T.
La respuesta hasta unas 1.750 rpm es suficiente (no contundente) para comenzar la marcha desde parado; va demasiado largo para que se pueda circular a ese régimen en cuarta o quinta velocidad. La respuesta a partir de ese régimen es mucho mejor, y suficiente para ganar velocidad con prontitud.
Da la potencia máxima a 5.500 rpm y, aunque a partir de ese régimen no sube de vueltas con la misma rapidez, para obtener la máxima aceleración es recomendable llegar hasta muy cerca del corte de inyección (6.500 rpm); así es como medimos las prestaciones.
Aunque el régimen de potencia máxima es bajo, no llega a alcanzarlo en quinta velocidad. La velocidad máxima declarada por Saab es 210 km/h; nuestra unidad podía superar esa velocidad.
El consumo que he obtenido conduciendo a velocidades legales por autovía y carreteras de circunvalación con alguna retención, ha sido 8,0 l/100 km. En un uso mixto, por ciudad (con mucho tráfico), autopista a un ritmo elevado y en carreteras de montaña apurando en ocasiones las velocidades, ha sido 13,5 litros cada 100 km. En un uso similar al anterior, pero más suave (aunque no lento) el consumo ha sido de unos 11,5 litros cada 100 km. Las indicaciones de consumo del ordenador de viaje son entorno a 0,1 y 0,2 litros menores que el consumo real.