Siempre me gustó esa historia del campeón de motociclismo Mike Hailwood que entró junto con un amigo a principios de los años setenta en un concesionario Mercedes para comprar un SL para cada uno. El vendedor, viendo la vestimenta que llevaban (vaqueros y camiseta) no los tomó en serio, así que salieron del concesionario y se fueron al de enfrente, de Citroen, para comprar un SM cada uno. Mike nunca volaba a cada circuito europeo en el que debía disputar una carrera, prefería conducir su SM.
Otros propietarios famosos fueron Johan Cruyff, Leonidas Brezhnev o Idi Amin, el dictador de Uganda, que tenía dos.
Felicidades por tener tan buen gusto, qué maravilla debe ser abrir el garage y poder elegir entre seis SM...


