Conozco ese paraje. Yo he estado allí con mi Temido. Quería probar el sistema de expansión-sujeción del posalata central. Al final lo tuve que bloquear con un palillo dental, coloreado con un rotulador marrón, que encontré entrometido en el asiento del conductor. Lo que pasa que iba un poco más deprisa, y no me di cuenta en su momento de tantas piedras.
¡Heroica prueba, amigo Rubén! Un fuerte abrazo ya navideño para ti, y otro para el amigo Antonio, si tienes ocasión. ¡Qué digo! Un fuerte abrazo a todos, hombre. Incluido al malandrín Dalai, al indecoroso Marcos Mrrivilla, al maléfico Dostoievski de Cedeira, ahora afincado en el Ferrol donde yo no hice la mili. A toda esta gente le tengo negado merecidamente el saludo. Pero es que hoy voy de un nativitas total, aún con los motivos por iluminar.
No, no me he metido nada. Buenas noches, tropa.