El viaje feliz, aunque en medio de él me llamaron por un tema familiar que me obligaba a tener que regresar de León antes de lo que me hubiese gustado...pero bueno...me lo pasé bien intentando hablar con Dalai para quedar con él y como el tren va siguiendo al Miño y si cruzas el Miño estás en Portugal...mi móvil se empeñaba en coger la operadora portuguesa...pero al final pudimos quedar Dalai y el menda en un desguace que está a 3km de mi casa de León y en el que estaba echando un vistazo a un verdadero clásico...un 900 turbo de 1982 de color negro en un estado impecable...no me explico el motivo de que ese coche esté allí...pero bueno...para mí mejor...pienso comprarme las puertas, el portón y el salpicadero completos.
Una vez abrazados y saludados nos fuimos a mi casa a que yo recogiese mi equipaje y de paso presentarle el minidesguace que tenemos en casa y a mi precioso 900...al cual me ayudó a tapar bajo las mantas para que no se me resfríe mientras duerme.
Luego unas tapitas y unos cortos de cerveza(yo a mostos y vinos...la cerveza no puedo ni olerla) por el húmedo de León (dos bebidas+dos tapas 1.20 €), contarnos nuestras penas, que buenas están las leonesas, que feos son los alerones del cosworth, que buena está la camarera de esta heladería-pastelería, que bien nos lo pasamos en Toledo, que pena que no vinieses, que buena está esa del carrito del niño, que chulas las pegatas del club...dios mío...dalai va a pensar que soy un salido
El caso es que ya estoy de vuelta en Vigo, contento por haber vuelto a ver a un ya gran amigo, y triste por ser tan corto ( el tiempo, digo)...en apenas dos horas sólo pudimos dejar claras dos cosas...que hay que hacer una reunión en León y que...bueno...que la edad no importa.


