El sábado 24, tarde, regresé a Aranjuez procedente de Sevilla. El domingo 25 me desperté "entregado" a ordenar definitiva e inaplazablemente el estudio. Mi Dama me comentó algo así como que nos vendría bien salir un poco a cualquier sitio a que nos diera el aire
Tranquilamente le propuse ir a retromóvil, en la casa de campo, pues hacía un día estupendo.
Salimos tarde, tranquilamente, con la intención de dar una vuelta, comer algo por allí, estirar las piernas y volvernos tempranito.
Entramos en Madrid por la A4, ya bajo rasante tomamos dirección A5 y salimos a la altura de la calle Virgen del Puerto, en cuyo atasco pudimos seguir comprobando, tranquilamente, que hacía un día estupendo.
Como vimos el puente de Segovia y el Paseo de Extremadura completamente tapizado por el maravilloso mosaico de colores que formaban tantos coches allí apretados bajo el radiante Sol, decicimos continuar hasta el Paseo de Valladolid y dar la vuelta en el Puente de los Franceses para entrar en la Casa de Campo desde la M-30 Norte. 8)
Ya con los pinos a la vista tuvimos que volver a situarnos de nuevo bajo rasante, saliendo a la superficie esta vez dos entradas a la Casa de Campo más allá de lo que pensábamos. A través de la radio escuchamos que había un congreso o algo así de un partido político en el teatro del Parque de atracciones, lo que nos hizo pensar que debía haber bastante mogollón por la zona. Empezó a llover un poco.
Entramos por el acceso de Batán y, una vez en la Casa de Campo, nos fue imposible dirigirnos hacia el Palacio de Cristal, pues todo estaba cortado en el interior del recinto con vallas amarillas y como teníamos que volver pronto a Aranjuez para recoger a la niña que volvía de excursión por la tarde no queríamos dejar el coche muy lejos, ya que pensamos que la salida podría ser un poco problemática.
Tras dar un número demasiado alto de vueltas decidimos salir de la Casa de Campo e intentar acceder por la entrada principal que nos habíamos pasado bajo rasante al salir por la A5, de modo que tomando esta vía dirección Badajoz y haciendo el primer cambio de sentido volvimos a formar parte del mosaico multicolor, esta vez cuesta abajo.
Decicimos, para seguir tranquilamente, tomarnos una tapita en Madrid por la zona de Conde Duque y volvernos a casa antes de que tuviera que ser la niña quien nos recogiera a nosotros.
Estuvo bien, pudimos aparcar el 9000 en una calle normal, tomamos unas croquetas de bacalao y unas papas con mojo.
Pero nos quedamos sin ir a retromóvil.
Creo que de momento debe evitarse circular bajo rasante por la M-30 y aledaños hasta que las obras estén de verdad concluidas y bien señalizados los accesos.
En fin, calma, serenidad, paciencia. Os envidio. Otra vez será.