"Pero qué maravilla!!!" es justo lo que pensé el domingo pasado por la mañana temprano cuando daba una vueltecilla con el 9000. Qué maravilla de motor, de silencio de marcha, de comodidad, de climatizador...tanto que el paseo en cuestión, de Sevilla a Punta Paloma (cerca de Tarifa), de poco más de 300 kms. se convirtió en uno de casi 600, a fuerza de alargarlo "un poquito más" porque me quedaba con hambre de coche.
Cuando llegué a casa, después de seis horas de viaje, una lata de red bull, un paquete de galletas de chocolate y otro de bocabits, aparqué y mientras me alejaba del 9000 escuchaba los "clacs" de los metales enfriándose. Me dí la vuelta y pensé si habría algún coche en el que los viajes largos se disfruten más.
Pocos coches "de diario" hacen que te levantes un domingo temprano. El 9000 es uno de ellos.
