Pues sobre todo pasamos ¡mucho calor!
Al final se convirtió en una miniconcentración pues solo estuvimos ocho personas y tres Saabs... pero lo pasamos muy bien.
Yo llegué a la hora de comer a la Peroxa, justo cuando servían el primer plato de pulpo y allí en la mesa tuve el placer de conocer a Viviana, Susana, Perdi y a Virus que aunque estaba en el otro extremo, tuve más tarde ocasión de charlar con el. El resto de comensales éramos Jaabier, Cresslime, Rubén y el menda.
Después de comer nos metimos en nuestros hornos con ruedas y pusimos rumbo a Barra de Miño donde hay unos pubs con jardín al borde del río en los que tuvimos ocasión de descalzarnos sobre el cesped y tomar unos refrescos.
Allí estuvimos de charla hasta que a media tarde nos despedimos.
Pero a mi aún me quedaba tarde Saabiana por delante, pues tenía cita con mi saabito al que ya le iba tocando tomar el aire. Al llegar a la aldea me recibió Eloy, mi primito de 9 años, que estaba entusiasmado pues había descubierto que oculto bajo una sucia lona en el cobertizo de mi abuela había un Saab, y quería que fuésemos a dar una vuelta con el. Deseo concedido, nos acompañó también un amiguito suyo y los dos alucinaban pues el velocímetro ¡marcaba 240!
Media horita por los caminos (el coche como la seda), una merienda-cena en el jardín de la abuela, y vuelta para Coruña.
Un agradable día en definitiva. Espero verte en la próxima Dalai
Pongo unas fotos.